El Programa VIVIR MEJOR para la Prevención de Enfermedades Crónicas.

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La prevención es la cura

“Por primera vez en la historia de la humanidad, una civilización que se derrumba es capaz de discernir las causas de su decadencia. ¿Sabremos utilizar esta sabiduría y este poder? Es nuestra esperanza de evadirnos del destino común a todas las civilizaciones del pasado”.

Alexis Carrel. Biólogo, médico, científico, eugenista y escritor francés. Premio nobel de Medicina en 1912.

Justificación

Occidente experimenta una epidemia global de enfermedades no comunicables con una alta tasa de discapacidad y muerte. Y la causa de esas enfermedades (que producen cerca del 63% de todas las muertes) es el estilo de vida insano, (Robert F. Kushner. 2013). Este es el principal factor epigenético responsable de la proliferación de las enfermedades crónicas no comunicables. Por ello, la manipulación terapéutica del estilo de vida puede convertirse en la principal herramienta para prevenir enfermedades crónicas, evitar el deterioro de la calidad de vida asociada a la enfermedad y reducir su elevada mortalidad. En Venezuela podrían evitarse cada año 80.697 fallecimientos por esas enfermedades crónicas no contagiosas si la población adoptase un estilo de vida sano.

Introducción

Las principales enfermedades crónicas en Venezuela y el mundo son las enfermedades cardiovasculares. Los más importantes factores de riesgo de estas enfermedades son: el tabaquismo, una elevada relación ApoB/ApoA1, la hipertensión, la diabetes, la obesidad abdominal, algunos factores psicosociales, el patrón de consumo de frutas y vegetales, la ingesta de alcohol y el nivel actividad física. Estos son los responsables del 90% del riesgo de presentar un infarto al miocardio en hombres y del 94% en mujeres, (Salim Yusuf, et al. 2004). En el Estudio INTERHEART se identifican los 7 factores y comportamientos saludables para la definición de la salud cardiovascular ideal (ausencia de tabaquismo, índice de masa corporal normal, actividad física en meta, patrón dietético saludable, colesterol, glicemia y tensión arterial normales). Estos 7 factores (o métricas) pueden ser usados para definir y monitorizar la prevalencia de la salud cardiovascular ideal en la población. (Donald M. Lloyd-Jones, et al. 2010).  

La modificación de los factores de riesgo cardiovascular y la adherencia a las métricas de salud cardiovascular afectan de una forma directa la salud del corazón. No es de extrañar, que aquellos profesionales de la salud masculinos de 40 a 75 años que adquirieron un perfil ideal de salud cardiovascular, disfrutaron de una reducción del 87% del riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca coronaria, (Donald M. Lloyd-Jones, et al. 2010). En mujeres, puede observarse un fenómeno similar. En el estudio de la salud de las enfermeras, aquellas con un estilo de vida sano de bajo riesgo, presentaron una reducción del riesgo de muerte súbita de origen cardiaco en 99.92%, (Stephanie E. Chiuve, et al. 2011). Por ello se cree que “el logro y el mantenimiento de los factores y comportamientos de la salud cardiovascular en los individuos y comunidades podría tener un efecto significativo sobre la reducción de la incidencia y la mortalidad por enfermedades cardiovasculares a nivel poblacional”,(Quanhe Yang, et al. 2012)

Los cambios saludables del estilo de vida, afectan de forma positiva no solo a la salud del corazón. Los adultos maduros con un estatus de factores de la salud cardiovascular ideal, también tienen índices muy reducidos de muertes no cardiovasculares, incluyendo cánceres, diabetes, y enfermedades crónicas de los pulmones y riñones. (Donald M. Lloyd-Jones, et al. 2010).

Un estilo de vida sano, reduce drásticamente la prevalencia de las principales y más temidas enfermedades crónicas. Los alemanes de 35 a 65 años que participaron en The European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition–Potsdam Study y tenían un estilo de vida saludable presentaron una disminución del riesgo de desarrollar una enfermedad crónica en 78% (Diabetes en 93%; infarto al miocardio en 81%; ECV isquémico en 50% y cáncer en 36%). (Earl S. Ford, et al. 2009). Tal parece, que una de las enfermedades más fáciles de prevenir es la diabetes tipo 2. Un estilo de vida saludable fue capaz de reducir la incidencia de diabetes tipo 2 en 89%.

En enfermeras maduras el comportamiento saludable redujo en 91% la aparición de nuevos casos de diabetes (Donald M. Lloyd-Jones, et al. 2010). Un estilo de vida sano y de bajo riesgo redujo en 72% en hombres y en 84% en mujeres los nuevos casos de diabetes. (Jared P. Reis, et al. 2011).

La mortalidad cardiovascular y por todas las causas, cae abruptamente posterior a la adopción de un estilo de vida sano. En un estudio, pudo demostrarse una reducción del 51% del riesgo de mortalidad por todas las causas, del 76% en la mortalidad cardiovascular y del 70% en la mortalidad por enfermedad cardiaca isquémica. También hubo un menor riesgo de mortalidad por todos los cánceres. (Quanhe Yang, et al. 2012). En otro trabajo, se evidenció una reducción del 78% del riesgo de mortalidad por todas las causas, y del 88% por enfermedades del sistema circulatorio. (Earl S. Ford, et al. 2012).

En el estudio ARIC (Atherosclerosis Risk In Communities), los factores de la salud cardiovascular óptima, estuvieron asociados a una reducción del 63% del riesgo de mortalidad por todas las causas, y del 80% por enfermedades cardiovasculares; y una reducción del 81% del riesgo de eventos cardiovasculares fatales y no fatales en hombres y mujeres. (Donald M. Lloyd-Jones, et al. 2010).

Desde el Estudio de Framingham, pudo observarse una relación entre el estilo de vida, la calidad de vida asociada a la salud, el nivel de salud y la longevidad. En el Framingham Heart Study, más del 35% de los hombres, y más del 65% de las mujeres con todos los factores de salud ideales, sobrevivieron hasta la edad de 85 años libres de morbilidad significativa (infarto al miocardio, hospitalizaciones por angina inestable, insuficiencia cardiaca, ECV isquémico, cáncer o demencia). (Donald M. Lloyd-Jones, et al. 2010).

Un estilo de vida insano durante la tercera edad, incrementa la morbilidad, la mortalidad y la discapacidad; y perjudica la calidad de vida. En personas de 70 a 90 años, la no adherencia a un estilo de vida sano, se asocia al 60% de la mortalidad por todas las causas, al 64% de las muertes por enfermedad cardiaca coronaria, al 61% de las muertes por enfermedades cardiovasculares y al 60% de las muertes por cáncer. Por el contrario, la adherencia a un estilo de vida sano está asociada a una disminución superior al 50% de la mortalidad por todas las causas, por enfermedad cardiaca coronaria, por enfermedades cardiovasculares, cáncer y otras causas. (Kim T. B. Knoops, et al. 2004).

“De la mayor importancia, son las asociaciones sólidas observadas con respecto a la supervivencia libre de enfermedades cardiovasculares, la duración de la vida, la longevidad saludable, la reducción de la morbilidad, el mantenimiento de la calidad de vida y la disminución de los costos de los cuidados de salud”. “Los hombres con el perfil ideal de la salud cardiovascular, también tenían mejor calidad de vida en la tercera edad con respecto al funcionamiento físico, dolor corporal, salud general y funcionamiento social”. (Donald M. Lloyd-Jones, et al. 2010). “En la tercera edad, varias mediciones de calidad de vida, incluyendo el funcionamiento social auto reportado, la salud mental, la habilidad para caminar, y la percepción de salud, fueron significativamente superiores, entre aquellos quienes tuvieron todos los factores de la salud cardiovascular óptima en los 25 años previos” (Donald M. Lloyd-Jones, et al. 2010).

Alcanzar la salud cardiovascular ideal en la edad madura, está asociada con mayor longevidad (incrementa en 600% la probabilidad de llegar a los 85 años), mayor supervivencia libre de morbilidad (sin enfermedad cardiaca coronaria, ECV isquémico, cáncer, EPOC, enfermedad de Parkinson y diabetes tratada), control de la morbilidad hasta el final de la vida útil, mayor calidad de vida relacionada con la salud en la vejez, y sustancialmente menores costos en los cuidados de salud futuros con respecto a enfermedades totales, cardiovasculares y canceres (Donald M. Lloyd-Jones, et al. 2010).

Existe una abrumadora evidencia, del impacto del estilo de vida sobre la salud o la enfermedad. Por ello se afirma que no es la predisposición genética aislada del ambiente y el estilo de vida; sino el estilo de vida y el comportamiento saludable el que permite a algunos individuos alcanzar y mantener una salud cardiovascular ideal. (Donald M. Lloyd-Jones, et al. 2010). Y el enfoque ideal se basa en la prevención del surgimiento de los factores de riesgo desde el primer momento. Es la prevención primordial. (Donald M. Lloyd-Jones, et al. 2010).

Por ello, se observa con preocupación, un deterioro a nivel mundial de la adherencia a un estilo de vida sano. La prevalencia de los 7 factores (métricas) de salud cardiovascular en EEUU desciende de año en año: NHANES 1988- 1994: 2.0% (1.5-2.5) de la población; NHANES 1999-2004: 1.3% (0.87-1.9) de la población; Y NHANES 2005-2010: 1.2% (0.8-1.9) de la población (Quanhe Yang, et al. 2012).

Venezuela

En el Estudio Venezolano de Salud Cardio-metabólica (EVESCAM) se observa con preocupación una muy elevada incidencia de factores de riesgo cardiovascular:

  • Hasta el 61% de las personas en la región central son sedentarias.
  • El 12% de las personas de la región capital fuman.
  • El 61% de los hombres y el 35% de las mujeres de la región capital consumen alcohol.
  • El 30% de la población en la región capital y el 17.4% en región Guayana tiene obesidad
  • El 37% de la población en la región capital y el 32% en la región Guayana tienen sobrepeso.
  • El 65% de la población no sigue una dieta mediterránea (apenas el 7.2% sigue ingiere una mediterránea estricta, y el 25% moderada).
  • El 67.1% de la población en la región capital tiene dislipidemias.
  • El 59% de la población de la región Zulia, el 38.5% de la región oriente, el 37% de la región capital y los llanos y el 17% de la región los andes tienen prediabetes.
  • El 16% de la población de la región Zulia, el 14.4% de la región oriente, el 12% de la región los andes y el 11% en la región los llanos tienen diabetes tipo 2.
  • El 40.2% de la población de los andes; el 41.5% en los llanos; y el 41% en la región Guayana tienen hipertensión arterial.

Resistencia al cambio

Hay resistencia a cambiar favorablemente el estilo de vida incluso en los pacientes con eventos cardiovasculares. En individuos con antecedentes de enfermedades del corazón (enfermedad arterial coronaria) o trombosis cerebral (ECV isquémico), el 18.5% continuaban fumando; solo el 35.1% realizaban actividad física significativa y, apenas el 39% ingerían dietas sanas; el 14.3% no seguían ninguno de los comportamientos saludables y, apenas el 4.3% cumplía los 3. (Koon Teo, et al. 2013).

Deben adoptarse las medidas para mejorar la adherencia a un estilo de vida sano. Por ello en junio de 2012, la Asociación Médica Americana emitió una resolución para “… urgir a los médicos a adquirir y aplicar … la Medicina del Estilo de Vida, y ofrecer intervenciones de la Medicina del Estilo de vida basadas en evidencia como el primer método y primario de prevenir y, cuando es apropiado, tratar la enfermedad crónica dentro de la Medicina Clínica”. American Medical Association House of Delegates Resolution C. 2012. (M. Sagner, et al. 2014).

Una vez delineada la íntima relación existente entre el grado de salud, y la exposición a los múltiples factores de riesgo relacionados con el estilo de vida (tabaquismo, sobrepeso y obesidad, sedentarismo, patrón dietético no saludable, estrés y factores psico emocionales, colesterol, glicemia y tensión arterial anormales) surge la necesidad de estructurar un Programa de Prevención de Enfermedades Crónicas que incorpore los postulados de la Medicina del Estilo de vida, de la Clínica de Reducción del Estrés del Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, y del Instituto Benson-Henry de Medicina Mente- Cuerpo del Hospital General de Massachusetts.

¿Cómo evaluar mi estilo de vida?

Puede usarse una calculadora de riesgo basada en The Prudence Score, The Healthy Diet Score, The Dash Diet, The Relaxation Response Resiliency Program y The Dietary guidelines for Americans, 2020- 2025 que calcula el riesgo basado en tu estilo de vida actual.

Conoce el estado de tu salud cardiovascular con éste sencillo test.

¿Qué es el Programa VIVIR MEJOR de Prevención de Enfermedades Crónicas?

Es un Programa educativo de identificación y corrección, de los factores de riesgo modificables de las enfermedades crónicas. Se busca alcanzar un perfil de bajo riesgo para desarrollar enfermedades crónicas, en el menor tiempo posible (generalmente entre 3 a 6 meses) según la respuesta y limitaciones individuales. De esta manera puede disfrutarse de más salud (menos enfermedades y un nivel superior de salud), más calidad de vida (menor deterioro de la calidad de vida asociada a las enfermedades) y más vida (marcado incremento de la esperanza de vida asociada al envejecimiento no patológico).

¿Cuál es el estilo de vida propuesto en el programa?

El estilo de vida de bajo riesgo, o de la salud cardiovascular ideal es:

  1. Nunca haber fumado, o no haberlo hecho en los previos 12 meses
  2. Índice de masa corporal inferior a 25 kg/m2.
  3. Al menos 150 minutos o más a la semana de actividad física de intensidad moderada, o más de 75 minutos a la semana de actividad vigorosa
  4. Dieta saludable, con más de 4 raciones o tazas de frutas o vegetales al día, más de 100 gr de pescado a la semana, más de 3 onzas al día de cereales integrales, menos de 1500 mg de sodio al día, menos de 1 Lt de bebidas azucaradas por semana, más de 4 raciones por semana de granos y semillas; y no ingerir carnes procesadas (embutidos) o menos de 2 raciones por semana.
  5. Practicar meditación tibetana y/o yoga a diario, u otras técnicas para el manejo del estrés.

¿A qué edad debe empezarse el Programa de Prevención de Enfermedades crónicas?

Un Estudio multicéntrico, con autopsias de casi 3 mil cadáveres de 15 a 34 años, de ambos sexos, para evaluar las arterias aorta torácica y abdominal, y la coronaria derecha, demuestra no solo que la aterosclerosis empieza en la niñez, sino que los factores de riesgo cardiovascular (el colesterol LDL y VLDL, el tabaco, la tensión arterial y la glicemia [Hgb glicosilada] elevadas, y el exceso de peso [IMC]) ya a esas edades, determinan en alto grado su velocidad de progresión. (Strong Jack. 1999).

La influencia de los factores de riesgo cardiovascular són la razón por las que “Las estrías grasas y las lesiones elevadas clínicamente significativas se incrementan rápidamente en prevalencia y extensión durante los 15 a los 34 años de edad”. (Strong Jack. 1999). Hay que estar completamente de acuerdo con los autores, cuando demuestran que “La aterosclerosis empieza en la juventud”, por lo cual recomiendan que “La Prevención primaria de la aterosclerosis, …, debería empezar en la niñez o adolescencia”. Ese es el momento ideal en el que los pediatras deberían iniciar el Programa de Prevención de Enfermedades crónicas.

¿Cómo es el programa educativo?

Es un Programa informativo con conferencias, talleres, infografías, audios, artículos, libros, y animaciones colgados en la página y publicados frecuentemente en mis redes sociales:

 

Te invito a mejorar tu estilo de vida, a visitar mi sitio web y a comentarlo, a seguirme en mis redes sociales, y a compartir mis publicaciones.

A continuación puedes ver algunos contenidos relacionados que ya están disponibles. 

Bibliografía

  • Anuario de mortalidad Venezuela 2.011.
  • Benson Herbert. The relaxation response. Harper Collins Publishers. 2001.
  • Donald M. Lloyd-Jones, et al. Cardiovascular Risk Prediction. Basic Concepts, Current status and future Directions. Circulation, 2010; 121: 1768- 77.
  • Earl S. Ford, et al. Healthy living is the best revenge: findings from the European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition- Postdam Study. Arch Intern Med 2009; 169 (15): 1355- 62.
  • Jared P. Reis, et al. Lifestyle factors and risk for new- onset diabetes: a population- based cohort study. Ann Intern Med 2011. 155 (5): 292- 9.
  • Kabat-Zinn Jon. Full Catastrophe Living. Using the wisdom of your body and mind to face stress, pain and illness. The Programa of the Stress Reduction Clinic at the University of Massachusett Medical Center. Delta Book. 1990.
  • Kim T. B. Knoops, et al. Mediterranean diet, lifestyle factors, and 10- year mortality in elderly European men and women: The HALE project. JAMA 2004. 292 (12); 1433- 9.
  •  Koon Teo, et al. 2013. Prevalence of a Healthy Lifestyle amongs individuals with cardiovascular disease in high- middle- and low – income countries. The PURE study. JAMA 2013. 309 (15): 1613.
  • La escala de reajuste social de Holmes y Rahe en México: Una revisión después de 16 años. Revista Mexicana de Psicología, vol. 29, núm. 1, enero-, 2012, pp. 16-32.
  • M. Sagner, et al. 2014. Lifestyle medicine potential for reversing a worl of chronic disease epidemics: from cell to community. Int J Clin Pract 2014. 68 (11): 1289- 92.
  • Quanhe Yang, et al. Trends in cardiovascular health metrics and associations with all- cause mortality amongs US adults. JAMA 2012. 307 (12); 1273.
  • Robert F. Kushner, and Kirsten Webb Sorensen. Lifestyle medicine: the future of chronic disease management. Curr Opin Endocrinol Diabetes Obes 2013, 20:389–395 DOI:10.1097/01.med.0000433056.76699.5d
  • Salim Yusuf, et al. Effects of potentially modifiable risk factors associated with myocardial infarction in 52 countries (The INTERHEART study): case- control study. The Lancet. 2004. Vol 364.
  • Stephanie E. Chiuve, et al. Adherence to a low- risk healthy lifestyle and risk of sudden cardiac death among women. JAMA. 2011; 306 (1): 62.
  • Strong Jack. Et al. Prevalence and extent of aterosclerosis in adolescents and young adults. Implication for prevention from the pathobiological determinants of atherosclerosis in Youth (PDAY) Study. JAMA. 1999; 281: 727- 735.

Dr. Ricardo Mendoza.

Médico Internista, Endocrinólogo, Tiroidólogo. 

Caracas – Venezuela

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