Sinonimia: PAAF de tiroides, punción de la tiroides, punción de los nódulos de la tiroides, punción con aguja fina de la tiroides.
El estudio de elección para identificar o descartar un cáncer de tiroides es la punción de la tiroides. Algunos nódulos de la tiroides tienen características clínicas y ecográficas sospechosas de malignidad. La punción de esos nódulos sospechosos permite diferenciar con un elevado nivel de precisión los nódulos malignos de los benignos.
Una vez que se identifica un nódulo en la tiroides por palpación o por algún estudio de imágenes (Tomografía o Resonancia de tórax o cuello), lo primero que hay que hacer es acudir a un médico especialista en endocrinología. Este médico realizará una exhaustiva historia clínica, y solicitará algunos exámenes de laboratorio (perfil de tiroides) y un estudio ecográfico de la tiroides (y del cuello).
La ecografía o ultrasonografía de la tiroides es útil para evaluar la composición, la ecogenicidad, la forma, los márgenes, y la presencia de focos ecogénicos de los nódulos de la tiroides. Con estas características se puede calcular un perfil de riesgo (benigno, no sospechoso, levemente sospechoso, moderadamente sospechoso y altamente sospechoso) de malignidad de cada nódulo.

El siguiente paso es la punción con aguja fina (PAAF) de los nódulos sospechosos de malignidad. Con una aguja muy delgada se extrae un grupo de células que serán observadas al microscopio. Y así puede saberse si el nódulo en cuestión es benigno o un cáncer de tiroides.
Los nódulos altamente sospechosos se punzan cuando son mayores de 1 cm, los moderadamente sospechosos si son mayores de 1.5 cm y los levemente sospechosos si son mayores de 2.5 cm.

Hasta el 50% de los adultos pueden tener nódulos en la tiroides. Menos del 5% de esos nódulos corresponden con cáncer de tiroides. Es importante identificar aquellos nódulos que tengan características ecográficas y clínicas sospechosas de malignidad para someterlas a una punción de la tiroides. La punción de la tiroides es un procedimiento mínimamente invasivo, poco doloroso (sobre todo si se realiza con anestesia local), muy seguro (especialmente si la hace un experto y guiada por ecografía), ambulatorio (no requiere hospitalización) y muy eficaz para identificar a los nódulos malignos y benignos de la tiroides.
